El Cerebro: Tu mejor aliado a la hora de adelgazar

A las personas que tienen sobrepeso y que no logran bajarlo, siempre se les tilda de que no tienen fuerza de voluntad; y es que la pérdida de peso involucra un sinnúmero de cosas que van desde lo físico  a lo emocional.

Muchas personas dicen “tengo el cerebro gordo”, y es que la manera de pensar de un gordo se caracteriza porque su vida gira en torno a la comida, y depende muchas veces emocionalmente de ella.

La gente asocia la palabra dieta con la palabra sufrimiento y no tiene que ser así; todo está en el cerebro y en la forma en que adoptamos el nuevo estilo de alimentarnos que acompaña a la pérdida de peso.

La idea de que mantener una dieta implica una vida de martirio es lo que impide a muchas personas mantenerse firme en las conductas saludables. El éxito arrollador del sistema comenzó en la década de los noventa en Manhattan, Estados Unidos, y se debe a que una vez el paciente comienza a ser tratado a nivel psicológico, no vuelve a reincidir con alimentos que le ocasionan sobrepeso, además su fuerza de voluntad se incrementa.

Según el Dr. Gullo, lo que ocurre con las demás dietas es que los expertos que las diseñan se concentran demasiado en los alimentos y han subestimado el rasgo principal de los glotones. Los dietistas “le dan al paciente una dieta escrita y le dicen qué puede o no puede comer. Pero la mayoría de la gente sabe muy bien eso. El problema es simplemente que no puede vivir siguiendo esas reglas ni contando calorías el resto de su vida”, dijo Gullo para medios de comunicación.

 

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Cómo Funciona la Estrategia del Doctor Gullo?

 

Consiste en tratar a las personas, entrenándolas para que aprendan a fortalecer su autocontrol en las conductas que debilitan su sistema dietario. La clave está en evitar las situaciones y alimentos “gatillo”, es decir, que pueden desencadenar la ingesta excesiva o compulsiva. “Una gran cantidad de pacientes no necesitan control de peso, necesitan control de dedos. Tal vez porque este comportamiento “gatillo” ofrece un rápido acceso a la comida, mucha gente gana más peso con sus manos que con su boca”.

The Thin Commandments Diet escrito por el doctor Gullo, ofrece una serie de elementos e instrucciones que la persona debe seguir para perder peso de manera exitosa sin importar el régimen que siga. Aprender a decir ‘no’ es la clave fundamental del sistema. Preguntas devastadoras son parte del programa de entrenamiento para adelgazar, algunas de ellas son: “¿está segura de que quiere comer eso? Lo que está hoy en sus labios estará mañana en su cadera”, “esa ropa de una talla más, “¿le gusta lo suficiente como para usarla toda la vida?”, o “usted ha llegado a tener el dominio de muchas cosas ¿aceptaría recibir órdenes de una galleta?”.

Expertos consideran que el cerebro es capaz de hacer perder peso y cambiar el metabolismo debido a que puede ordenar al hipotálamo, centro regulador de la actividad hormonal, que a través de la hipófisis estimule a las hormonas adelgazantes, mismas que ejercerán efectos en las células grasas. Asimismo, investigadores y endocrinólogos han encontrado que en el cerebro existen moléculas llamadas receptores NMDA, que son capaces de reforzar las ideas que se piensan con frecuencia y hacer que las emociones que se viven a menudo sean más intensas.

De esta forma es posible programar a nuestro cerebro para perder peso, potenciando el deseo de adelgazar y la sensación de delgadez, pues cuando las afirmaciones o visualizaciones se repiten una y otra vez, estos rituales producen un efecto tan intenso en el cuerpo, que se graban profundamente en el cerebro y a su vez estimulan una reacción compleja de hormonas en todo el organismo, así como la sensación de felicidad, por intervención del sistema límbico (conjunto de estructuras cerebrales relacionadas con respuestas emocionales, aprendizaje y memoria).

Algunos críticos del sistema afirman que si algunos pacientes se privan de lo que les gusta, son más propensos a perder el control, a lo que el doctor Gullo contesta: “La más grande privación no es rechazar una galleta, sino pasar gran parte de la vida siendo gordo”. Es cierto que el tamaño de la talla depende en gran medida de las condiciones genéticas particulares de cada persona, no existe una talla ideal para todas las mujeres, pero la fuerza de voluntad para mantenerse firme y no dejarse engordar depende de cada quien.

Si has elegido una talla que está acorde con tus características genéticas y con tu edad pues la ropa que debes comprar y mantener en tu closet debe ser de esa talla y solo esa. Es muy fácil comprar cosas más grandes para salir del paso, pero con esa actitud no lograrás tener la figura que deseas. Si sientes dificultad para abotonarte el pantalón o necesitas usar un huequito más del cinturón, quiere decir que necesitas poner más empeño en tu dieta.

Para poder lograrlo no tienes que sufrir con dietas complejas, ni estar sumando y registrando calorías, basta introducir en tu vida diaria estas sencillas y prácticas medidas a fin de estimular las hormonas adelgazantes (testosterona, serotonina, dopamina, adrenalina, noradrenalina, ACTH y DHEA), así como reducir los niveles de las hormonas que hacen engordar (insulina y cortisol):

-Desayuna siempre, aunque por la mañana no tengas hambre, para evitar ataques de ansiedad por la tarde debido al efecto de hormonas del estrés como cortisol e insulina, que te hacen comer demás. Debes hacerlo como fiel disciplina máximo una hora después de levantarte, de lo contrario no funcionará.

-¡Ríete de la vida! Cuando una persona se siente feliz, aumenta su nivel de serotonina en la sangre, por lo que sentirá menos hambre y más saciedad, pues el hipotálamo recibe del cerebro la señal “Todo en orden. Estoy saciado y me siento feliz”.

-Practica meditación, ya que la relajación permite bajar el nivel de cortisol en la sangre y, por tanto, perder peso.

-Oxigena tu organismo con ejercicio, ya que los ácidos grasos “se queman” con el oxígeno, que funciona como carburante.

-Ten sexo y seguro te deshaces de esos kilos de más, ya que es el mejor método para eliminar grasas. No sólo por el ejercicio físico, sino por la hiperactividad hormonal que se desencadena al segregar al mismo tiempo testosterona, dopamina, oxitocina, entre otras hormonas adelgazantes.

-Visualízate delgado o en un viaje extraordinario. Los expertos consideran que el cerebro tiene gran influencia en la salud mental y física. Asimismo, los viajes imaginarios por un mundo visual interior aumentan el nivel de hormonas de la felicidad a la vez que inhiben a las que hacen engordar.

-Evita las sensaciones de miedo o frustración porque producen mucho estrés e insatisfacción, haciendo que tu organismo segregue más cortisol y comiencen a bajar los niveles de serotonina, es decir, las hormonas que engordan serán más que las que te ayudan a perder peso.

-Recuerda, el pensamiento influye en el estado de ánimo y por tanto en la producción hormonal, y son estas sustancias las que regulan tanto la acumulación como la eliminación de grasa corporal.

De igual forma, las hormonas influyen en tu dieta. Ellas intervienen en tu predilección por lo salado o lo dulce, por tanto, también es muy importante tener buen equilibrio hormonal para que tu cerebro pueda programar a tu organismo a mantener peso saludable y estar protegido contra complicaciones derivadas de laobesidad, que afecten tu vida y salud.

CEREBRO4

Este doctor ha creado 10 mandamientos para su tratamiento
1. Convéncete de ser alérgica a ciertos alimentos para evitar la sensación más fácilmente. Una vez que pruebas dicho alimento tu cuerpo reacciona negativamente: engorda.

2. Comer lo que no se debe ocurre en segundos, cuando decides si das el primer mordisco.

3. Ten cuidado con los bocaditos. Es preferible tener un poco de ansiedad que grasa en tus muslos.

4. Solamente las personas delgadas dicen “no, gracias”.

5. Todo alimento verde es bueno.

6. Si fallas, comienza de nuevo.

7. Los kilos de más comienzan en el supermercado. Lo que no está en la alacena, no lo comes.

8. Evita la comida como recompensa. En su lugar compra o realiza algo que te guste más.

9. “El probar y el rascar el trabajo es empezar”, dice el refrán. Para evitar la tentación de comerte un pastel o una chocolatina entera, es mejor no probar.

10. Las cosas sofisticadas es mejor usarlas que comerlas. Los alimentos procesados suelen tener más componentes que engordan que los naturales.

 

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