Prevención del Cáncer de Cuello Uterino

Recuerde el famoso dicho, “Una onza de prevención vale una libra de cura”. Este viejo refrán es aplicable al caso del cáncer de cuello de útero, la principal causa de muerte por cáncer en mujeres. Cuando se desarrollan los síntomas y las mujeres se dan cuenta que están enfermas, por lo general es demasiado tarde. Mientras que un chequeo regular puede garantizar un futuro libre de cáncer de cuello uterino, luchar contra el cáncer es una experiencia dolorosa y muy agotadora física y emocionalmente.

 

Según la Coalición contra el Cáncer Cervical, esta es una enfermedad prevenible, el cáncer de cuello uterino mata a más mujeres en la India que en cualquier parte del mundo, afectando a 132.000 mujeres cada año de los cuales 72.000 pierden su batalla contra él.

 

Lo más común en las mujeres mayores de 30, el cáncer cervical afecta el cuello uterino, una parte del sistema reproductivo de la mujer. El cuello uterino es un pasaje que conecta la parte más baja del útero de la mujer (matriz) a la vagina. El cáncer comienza en las células, que son elementos básicos que forman los tejidos. Células cervicales normales en los tejidos del cuello uterino crecen y se dividen para formar nuevas células, como y cuando el cuerpo las necesita. Estas células tienen una vida útil definida.

 

Cuando las células normales envejecen o se dañan, mueren, y células nuevas las reemplazan. A veces, este proceso va mal y las nuevas células se forman cuando el cuerpo no las necesita, y las células viejas o dañadas no mueren, como deberían. La acumulación de estas células adicionales a menudo forman una masa de tejido llamada tumor.
Los científicos no están completamente seguros de por qué las células se vuelven cancerosas. Sin embargo, hay algunos factores de riesgo, que son conocidos para aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino. Como el Virus del Papiloma Humano (VPH), un virus de transmisión sexual que es responsable de cerca del 99% de todos los cánceres cervicales. Hay más de 100 tipos diferentes de VPH, la mayoría de los cuales son considerados de bajo riesgo y no causan cáncer cervical. Los tipos de VPH de alto riesgo pueden causar anormalidades en las células cervicales o cáncer. Más del 70 por ciento de los casos de cáncer cervical se puede atribuir a dos tipos de virus, el VPH-16 y VPH-18, a menudo referido como los tipos de VPH de alto riesgo.

 

Otros factores de riesgo incluyen, múltiples parejas sexuales, llegando a ser sexualmente activas tempranas, el tabaquismo y las personas con el sistema inmunológico debilitado, como los que sufren de VIH / SIDA o receptores de trasplante de medicamentos inmunosupresores. Ciertos factores genéticos, que dan a luz a una edad muy joven, los embarazos múltiples, el uso a largo plazo de la píldora anticonceptiva también plantea el riesgo de desarrollar cáncer de cuello de útero de una mujer.

 

Es un asesino silencioso, los síntomas de cáncer de cuello uterino no siempre son evidentes y no pueden causar ningún síntoma hasta que se haya alcanzado una etapa avanzada, donde las posibilidades de supervivencia son menores y el tratamiento es caro. Exámenes regulares son esenciales para luchar contra este tipo de cáncer antes de que sea muy tarde.

 

En la mayoría de los casos, los síntomas aparecen cuando el cáncer se convierte en invasivo y se extiende a los tejidos cercanos. Cuando esto sucede, el síntoma más común es el sangrado vaginal anormal o sangrado entre períodos. Otros síntomas incluyen sangrado después de tener relaciones sexuales, dolor durante el coito, flujo vaginal inusual, dolor en las piernas y la hinchazón y el dolor de espalda baja.

 

Si se diagnostica en una etapa temprana, el tratamiento es posible con la cirugía que consiste en la extirpación del útero. La radioterapia es una alternativa a la cirugía para algunas mujeres. En algunos casos se utiliza junto con la cirugía. Más casos avanzados de cáncer de cuello uterino se tratan generalmente con una combinación de quimioterapia y radioterapia.

 

Vacúnese contra el VPH

Se han desarrollado vacunas para prevenir la infección con algunos de los tipos de VPH asociados con el cáncer cervical. Actualmente las vacunas disponibles están destinados a producir una inmunidad a los tipos de VPH 16 y 18, por lo que las mujeres que están expuestas a estos virus no desarrollan infecciones.

 

Reducir el riesgo mediante chequeos regulares

Prueba de Papanicolaou Frotis

Una prueba de Papanicolaou es un examen rápido e indoloro usado para detectar cambios celulares tempranos en las células del cuello del útero , que luego pueden progresar a cáncer. Las células del cuello del útero se raspan y se utilizan como muestra para un análisis patológico. Un resultado positivo para las células anormales se confirma por una colonoscopia o una biopsia .

 

 

Prueba de vinagre simple

Con esta prueba – llamado VIA, para la inspección visual con ácido acético – vinagre diluido estéril se aplica a un hisopo de algodón y brocha sobre el cuello uterino. Después de un minuto , el tejido normal se mantiene del mismo color – pero el tejido canceroso se vuelve blanco . Sólo necesita una lámpara para verlo.

 

 

ALIMENTOS ANTICANCER 

(Aplicable para cualquier tipo de cáncer)

 

Según expertos del Instituto Nacional de Cancerología de los EE.UU., es posible prevenir por lo menos una tercera parte de los diferentes tipos de cáncer con una dieta adecuada. Y recalcan que una buena alimentación es el arma más poderosa para evitar y combatir el cáncer.

En esta oportunidad vamos a mencionar algunos alimentos que pueden ayudar a prevenir muchos tipos de cáncer y además nos permitirán mantenernos saludables y llenos de vitalidad.

 

El aceite de oliva

La grasa del aceite de oliva puede prevenir el cáncer de colon y del recto. Este aceite actúa sobre los ácidos biliares, mejora la circulación y oxigenación de los tejidos, protege las arterias y las mantiene flexibles. Asimismo, ayuda a bajar el colesterol malo (LDL), controla la presión arterial, reduce notablemente los niveles de azúcar en la sangre. Además, es un poderoso antioxidante, por lo cual ayuda a prevenir el cáncer.

 

El agua

 

El agua, sin ser un alimento que aporte algún tipo de nutrientes o vitaminas, es un poderoso e insustituible líquido que no puede faltar en nuestra vida. Sin agua ningún ser viviente puede subsistir, puesto que el agua nos ayuda a limpiar el organismo de toxinas.

 

La persona que no consume las cantidades adecuadas de agua corre el riesgo de padecer estreñimiento, lo cual lleva a la acumulación de toxinas que afectan la salud integral, además de sufrir deshidratación. Es muy importante mantener todos los sistemas de nuestro organismo debidamente hidratados para que su funcionamiento sea correcto. Por eso es imprescindible tomar por lo menos dos litros de agua al día.

 

El ajo y la cebolla

 

Tanto el ajo como la cebolla contienen alicina, un compuesto rico en azufre, que ayuda al hígado a eliminar las toxinas que se acumulan en la sangre.

 

El arroz integral

 

En el arroz integral se encuentran algunas sustancias anticancerosas que protegen contra el cáncer de colon, el de mama y el de próstata.

 

Las algas

 

Éstas son depurativas con abundantes vitaminas, minerales y fibra. Asimismo, ayudan a reforzar el sistema inmunológico, por lo cual se recomiendan para evitar los efectos secundarios que se producen después de un tratamiento de quimioterapia y radioterapia.

 

Los cítricos

 

Como todos lo sabemos, los cítricos contienen vitamina C, que es un poderoso antioxidante. Además, están compuestos de flavonoides, protectores de los capilares sanguíneos que mantienen las membranas permeables y oxigenadas.

 

Las coles

 

Las coles, el brócoli, el repollo, la coliflor, los berros y el rábano son productos alimenticios que no deben faltar en la dieta diaria, ya que sus compuestos ayudan a reforzar las defensas y eliminan los radicales libres, brindando protección a las células.

 

Las fresas

 

Las fresas son ricas en fibra, vitaminas y minerales. Sus poderosos efectos depurativos limpian el organismo de toxinas.

 

Las frutas del bosque

 

Las moras, los arándanos y las grosellas son ricas en un pigmento llamado atocianina, este es de color morado y es un antioxidante muy poderoso. Además, son ricas en vitaminas A y C, así como en minerales, pectinas y ácidos vegetales. En la actualidad se están realizando algunos estudios sobre los efectos que pueden tener estas frutas en la prevención de la leucemia.

 

Los frutos secos

 

Las nueces, las avellanas, las almendras y las semillas de girasol son una gran fuente de vitaminas E y B. Contienen minerales como el magnesio, el selenio y el zinc y además brindan una buena cantidad de antioxidantes.

 

Las legumbres

 

Las lentejas, los garbanzos, los guisantes y las judas, son verdaderos alimentos anticancerígenos. Son muy ricas en fibra, la cual protege contra el cáncer de colon principalmente.

 

La manzana

 

La manzana contiene ácidos clorogénicos y elágicos, los cuales pueden evitar la aparición de cáncer. Esto se demostró mediante experimentos realizados con animales. La manzana contiene pectina y fibra que ayudan a eliminar las toxinas a través de las heces.

 

El melón

 

El melón es muy rico en betacarotenos y antioxidantes. Además, es muy bajo en calorías, así que ayuda a prevenir los tumores que se relacionan con la obesidad.

 

La miel

 

Este es un producto natural que tiene propiedades antisépticas, lo que permite evitar las infecciones que se producen por la baja en las defensas después de un tratamiento contra el cáncer (quimioterapia).

 

El pescado

 

Los ácidos grasos omega-3 son muy importantes para la salud del corazón y las arterias. Además, se recomiendan como tratamiento complementario en aquellas personas que padecen cáncer.

 

Los pimientos

 

Los colores vivos de los pimientos verdes, rojos y amarillos son muestras de la riqueza que poseen en betacarotenos, los cuales, junto a la vitamina C, son unos poderosos antioxidantes que protegen las mucosas. Otro compuesto que tienen los pimientos es la capsaicina: bloquea los productos precancerosos que se pueden encontrar tanto en las carnes y los pescados ahumados.

 

La remolacha

 

La remolacha en su color morado contiene un poderoso regenerador celular llamado betaínas.

 

El té verde

 

Este producto contiene polifenoles, los cuales anulan por completo los efectos de las nitrosaminas. Cuenta con poderosos antioxidantes y ayuda a proteger de las radiaciones ambientales.

 

El tomate

 

El tomate consumido crudo es rico en licopeno, un caroteno que le aporta el color rojo. Asimismo, es un poderoso protector contra el cáncer de próstata. El tomate contiene algunas sustancias en la cáscara y en las semillas que pueden ser anti-cancerigenas.

 

Las uvas

 

Las uvas consumidas con la cáscara y las semillas, tienen un poderoso antioxidante llamado resveratrol, el cual bloquea los agentes cancerígenos e impide el crecimiento de algunos tumores.

 

El yogurt

 

El yogurt contiene bacterias benéficas, las cuales permiten que la flora intestinal se regenere, evitando de esta manera que los productos tóxicos hagan mella en el proceso digestivo. Es especialmente útil para prevenir el cáncer de colon, pero se puede asegurar su utilidad contra todo tipo de tumores.

 

La zanahoria

 

El color anaranjado que tiene la zanahoria se debe a su gran riqueza en betacarotenos, que son unos poderosos y reconocidos antioxidantes. Es un vegetal especialmente recomendado para las personas que consumen o han consumido tabaco, por la gran capacidad que tiene para regenerar las células del epitelio respiratorio.

 

 

Concluimos con esta frase: “La prevención es la mejor medicina”.

 

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